Época de cambios:

En estos últimos años, nuestra sociedad ha experimentado cambios rápidos y profundos. Ha cambiado el tipo de organización familiar, la estructura del mercado laboral, el sistema de valores, las relaciones interpersonales y sociales. Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación han penetrado con fuerza en todos los ámbitos y han provocado transformaciones importantes. Vivimos en la época de la globalización económica y de la mundialización de los mercados y tendemos, cada vez más, a la homogeneización cultural.

Todos estos cambios exigen una reflexión profunda sobre el concepto de educación, sobre la validez de los actuales sistemas educativos en general, y sobre su capacidad de adaptación a los nuevos retos:

  • Cada día hay una mayor exigencia de calidad a nivel educativo por parte de las familias, ya que quieren que sus hijos tengan todas las posibilidades de éxito en un mundo cada día más competititivo.

  • El acceso generalizado a la información y a la investigación comporta cambios importantes en el sistema educativo, tanto que hace que sea necesario formar a los alumnos en el espíritu crítico para que sepan escoger la información conveniente entre todas las posibilidades a su alcance.

  • La rapidez con que evoluciona el conocimiento provoca la pérdida de verdades absolutas y nos sitúa en la provisionalidad de todo, en el cambio constante y en la necesidad de adaptación y puesta al día.

  • La disociación entre el mundo religioso y la sociedad es cada vez más profunda. La transmisión de valores transcendentes y de valores éticos y morales que compartía la Iglesia con la escuela y la sociedad, ha quedado muy reducida. La sociedad educa cada vez menos en valores y la escuela se encuentra superada por la carga de responsabilidades que se le piden que asuma.

  • La transmisión de valores desde la escuela que sean compatibles con la convivencia multiétnica y multicultural del propio centro y de la sociedad sin renunciar al carácter propio de cada centro y a las creencias que éste conlleva implícitas es tarea ardua y difícil.

  • La no confesionalidad del Estado comporta diferentes modelos de enseñanza -   aprendizaje de valores transcendentes en las escuelas y la necesidad de convivir con un sistema de valores diversos que implica combinar la aceptación de la diferencia  por un lado, con el mantenimiento de las propias creencias por otro.

  • Se presentan una serie de cambios en la vida familiar: La desestructuración de muchas familias es un elemento muy importante a tener en cuenta. Hay cada vez más familias monoparentales o mixtas. Esta situación comporta por lo general  problemas de relación, de adaptación o problemas personales que influyen en el rendimiento y en el desarrollo de los niños/as, adolescentes y jóvenes  y comportan nuevas necesidades de atención a los alumnos/as por parte de las escuelas.

  • La pérdida de hábitos socializadores, la cultura urbana, la desaparición de la estructura familiar extensa, el incremento de la información y la aparición de nuevas tecnologías (TV, Internet, Vídeo...), las nuevas formas de diversión y de tiempo libre (relacionadas con las TIC) etc. contribuyen de una manera muy notable al aislamiento del individuo, que se siente progresivamente más solo en medio de la gente, y padece miedos, fobias y desequilibrios emocionales. De aquí la importancia que se está dando a la educación emocional como una de las formas de abordar el problema.

 

María Ward, mujer de amplios horizontes y visión de futuro

Cuando en 1585 nació María Ward cerca de York, hacía sus estragos en Inglaterra la más cruel de las persecuciones religiosas que ha sufrido Europa. A causa de las nuevas leyes anglicanas se organizaron verdaderas cacerías en persecución de los católicos. Morir en la horca era la sanción que la ley asignaba a los sacerdotes. No obstante, muchos jóvenes estudiaban Teología en el continente, volvían luego como misioneros y ejercían su ministerio clandestinamente. A María Ward le tocó vivir la ejecución de tres de sus parientes, martirizados por el mero hecho de ser sacerdotes. Su abuela, con quien estuvo durante mucho tiempo, había pasado catorce años en la cárcel.

No viendo María Ward en aquel entonces, ninguna posibilidad de trabajar como mujer en el apostolado, maduró en ella la convicción de que estaba llamada a rezar y ofrecer su vida, dentro de una Orden religiosa, por su patria destrozada. Hubo oposición por parte de su padre, quien pretendía casar a su hija con el conde de Westmoreland. Pero superadas las dificultades, en 1606 ingresa en el Convento de las Clarisas de Saint Omer (Flandes); sale en 1607 pues entiende que Dios quiere llevarla por otro camino. Vuelve por un tiempo a Inglaterra: “Trabajaba día y noche para ganar almas, menospreciando todos los peligros que amenazaban su vida y su honra”. Su campo de misión eran las tertulias de los nobles, pero también los barrios de los pobres de Londres. En 1609, a los 24 años de edad, fundó en Saint Omer, con cinco jóvenes de la nobleza, una nueva comunidad religiosa. Dos años más tarde, el número de las “Damas Inglesas” ya ascendía a cincuenta. Pero estos años de búsqueda de la forma de vida más adecuada al fin propuesto, fueron los más duros en la vida de María Ward, más duros que todo lo que en los años subsiguientes tendría que soportar... En 1611, después de averiguar y rezar mucho, María Ward conoció claramente la voluntad de Dios: debía crear un Instituto similar a la Compañía de Jesús, gobernado por mujeres y sin clausura, (cosa que entonces parecía revolucionaria). Su objetivo: la actividad apostólica, especialmente entre personas de su sexo, y la educación de la juventud femenina. Luego funda una filial en Londres. Las Hermanas visitan los hogares para preparar a niños y adultos a la recepción de los Sacramentos, atienden a los enfermos y ayudan, cuanto pueden, al trabajo clandestino de los sacerdotes. Aunque María Ward se sabe proscrita, vuelve siempre de nuevo, a Inglaterra. Es apresada varias veces, es condenada a muerte, pero “no obstante, se libró”. Fundó casas en Lüttich, Colonia, Tréveris, Roma, Nápoles, Perugia, Munich, Viena, Pressburg. Estas mujeres sienten, a través de las urgentes necesidades de la Iglesia, la llamada a una entrega sin reservas, a caminar por caminos nuevos.

En un principio su actividad halló el beneplácito del Papa, pero luego surgió y fue creciendo la oposición contra su obra por parte del clero inglés y de la Curia Romana. La incomprensión de la actividad apostólica de la mujer, sospechas y calumnias de toda índole obligaron a María Ward  a defender su Instituto delante del Papa con un valor inaudito. Lo único que le preocupaba: la Voluntad de Dios. No obstante todos sus esfuerzos, Urbano VIII suprimió el Instituto en 1631. María Ward fue encerrada como hereje en Munich. Aunque el proceso de la Inquisición terminara con la justificación plena de María Ward, el Instituto de la “Bienaventurada Virgen María” no obtuvo la aprobación definitiva por parte de la Santa Sede hasta 1877 con Pío IX y la rehabilitación de María Ward hasta 1909. En 1645 murió María Ward en su patria, con una serenidad imperturbable y gozosa, emanada de su “osadía” de realizar, a lo largo de su vida, sólo el Plan de Dios.

Bibliografía: G. Kranz, Politische Heilige und Katholische Reformatoren (1958); L. Höfer/A. Scherer, Heilige in Krisenzeiten der Kirche (1975)


Las ideas innovadoras de María Ward se pueden resumir:

  • Defensa y propagación de la fe.

  • Afirmación del papel de la mujer en la Iglesia y en la sociedad.

  • Educación de la mujer para cumplir con esta misión.

  • Nueva forma de vida consagrada femenina sin clausura.

  • Espiritualidad y estructura de vida de San Ignacio de Loyola y de la Compañía de Jesús adaptada a mujeres.


Actualmente:

El Instituto trabaja en la alfabetización, en los colegios, en el campo de la promoción humana, especialmente de la mujer. Donde la situación lo requiera, la actividad se extiende a la pastoral rural, a la asistencia social, al cuidado de los ancianos, a niños de la calle... etc.

Está presente en:

  • Europa: Gran Bretaña, Alemania, Austria, Italia, España, Eslovaquia, República Checa, Hungría, Rumanía, Ucrania y Siberia.

  • África: Zimbabwe.

  • Asia: Israel, India, Nepal, Corea del Sur y Mongolia.

  • América Latina: Chile, Argentina, Brasil.

Esta situación exige estar en todo momento en un proceso de reflexión, formación y de cambio de todo el profesorado, del personal no docente y de las familias para dar la mejor respuesta en cada momento. Para ello hemos de aprender a trabajar en equipo basándonos en una cultura de la mejora continua.
 

Carácter propio de los colegios de la Congregación de Jesús en España

La Congregación de Jesús ofrece una educación integral que tiene como fundamento la persona y el mensaje de Jesús de Nazaret según lo vivió y transmitió María Ward; y como modelo de ser y de vivir a María, la Madre de Jesús. El lema central que recibió María Ward en su visión del “Alma justa” fue precisamente: “to refer all to God” (Referirlo todo a Dios). Ella entiende “total disponibilidad y actitud para toda obra buena” e Ignacio de Loyola lo expresa como “En todo amar y servir”.

Entendemos por educación integral aquella que tiene como objetivo acompañar a los alumnos/as en el proceso de aprender a ser personas desarrollando toda su potencialidad humana y espiritual como compromiso consigo mismos, con Dios y con el mundo. Por esta razón, la Congregación de Jesús:

Busca ayudar a cada alumno/a a:

  • Descubrir su propia identidad como persona única. Cada alumno/a tiene unas cualidades personales, una experiencia muy particular, unas vivencias y forma de resolver las situaciones determinadas que le singularizan.

  • Preguntarse hacia dónde se dirige su propio desarrollo, qué quiere hacer de su vida y con su vida, qué lugar deja que ocupe Dios y su proyecto en este irse construyendo como persona.

Situarse ante el mundo con una actitud de compromiso solidario para hacerlo cada día un poco más humano teniendo como cimiento y guía la persona y el mensaje de Jesús de Nazaret.
 

Elementos configuradores para "Aprender a Ser Personas" considerados en el carácter propio de la Congregación de Jesús.

Formación afectiva


La vida enseña que hay experiencias y actitudes básicas que todo ser humano necesita para poder recorrer su propio itinerario como camino de realización personal. La Congregación de Jesús tiene como tarea primordial favorecer estas experiencias:


1. Experiencia de ser querido incondicionalmente

En nuestros colegios hacemos todo lo posible para que nuestros alumnos/as se sientan queridos/as tal y como son. El profesorado es consciente de la importancia de esta experiencia ya que queremos que nuestros alumnos descubran que no están en este mundo por casualidad sino que han sido creados por Dios con infinito amor. En nuestra época está creciendo el número de los que carecen de la experiencia de ser aceptados. Por esta razón, nuestros colegios tienen la misión de transmitir, en parte, esta experiencia ya que la persona para poder desarrollarse integralmente necesita sentirse querida incondicionalmente.
 

2. Experiencia de que los otros también son queridos

Ante la intolerancia que existe hoy en día, muchas veces debido a la falta de seguridad que deriva de no aceptarse la persona a sí misma, nuestros colegios quieren ofrecer a nuestros niños/as, adolescentes y jóvenes un espacio de convivencia donde cada uno se sienta responsable de la felicidad y bienestar del otro. Son pequeños pasos; pero muy necesarios para que nuestros alumnos/as se vayan abriendo a responsabilidades del mañana con un talante de colaboración y de equilibrio afectivo.

El crecimiento de la persona basada en ambas experiencias afectivas básicas ayuda a que los alumnos sean capaces de:

Tomar decisiones y soportar las tensiones que se derivan de ello.
 

Aprender a:

• Enfrentar toda decisión de forma consciente preguntándose: ¿Qué proyecto de vida quiero para mí? ¿Lo he considerado a  la luz del Espíritu de Jesús? ¿Cómo lo voy a realizar? ¿Veo los aspectos positivos y negativos de este proyecto?

• Una vez tomada la decisión, asumir sus consecuencias.

Tener capacidad de soportar sufrimientos.

La capacidad de soportar fracasos y sufrimientos tiene dos direcciones:

• soportar el sufrimiento propio

• y poder compartir el sufrimiento del prójimo

Los educadores estamos llamados a compartir en común y a ofrecer nuestra compañía en las situaciones dolorosas, en los fracasos y sufrimientos de nuestros alumnos/as y a buscar sus causas para extraer las propias consecuencias. Con esta actitud les ayudamos a que ellos mismos puedan asumir sus propios sufrimientos y fracasos con una actitud esperanzada.


También estamos llamados a educar para que aprendan a ver la necesidad de otros. Esta necesidad y dolor de “los otros" deben ser siempre para nuestros alumnos/as un impulso para ayudar, compartir y orar. Por medio de la ayuda concreta al prójimo, se puede llegar a entender que Cristo nos invita a poner vida y esperanza en el mundo que nos rodea.

 

Formación intelectual

“Aprender a aprender” es uno de los objetivos de nuestra educación. Nuestros colegios desarrollan esta acción encarnada en la realidad cultural, lingüística y tradiciones locales. De modo que, desde un profundo y positivo arraigamiento en un lugar y cultura, nuestros alumnos/as lleguen a ser personas de miras universales. Es importante asegurar la asimilación comprensiva de los contenidos, las capacidades de análisis, síntesis y de relación para adquirir la madurez necesaria y poder adaptarse a nuevas situaciones.

En este sentido se dará importancia a:
 

Áreas Instrumentales

Consideramos fundamental y básico el dominio de las áreas del lenguaje oral y escrito y matemáticas por ser la puerta que nos abre la relación con el mundo en el que vivimos, nos movemos y trabajamos y además son claves para acceder al resto de las asignaturas.
 

Formación plurilingüe

La adquisición de una sólida competencia lingüística dentro de las coordenadas espacio-temporales se aplica al catalán, euskera, castellano, alemán, inglés en este momento.
El plan lingüístico elaborado por cada centro tendrá en cuenta la introducción progresiva de cada una de ellas.
 

Tratamiento de la diversidad

Procuramos mantener un buen nivel académico, ofreciendo recursos para que aprendan a pensar y para que adquieran hábitos de estudio y trabajo teniendo en cuenta los diversos niveles de los alumnos
Al mismo tiempo, damos importancia a la utilización de diferentes técnicas y recursos que nos permitan adaptarnos a las necesidades y singularidades de cada alumno. El seguimiento personalizado y el refuerzo son aspectos esenciales para conseguirlo.
 

Adquisición de la capacidad de trabajar en equipo y grupos cooperativos


El trabajo en común exige la aceptación de la propia responsabilidad y ayuda a comprender que la capacidad de un grupo de trabajo es más que la suma de las capacidades individuales. Desarrolla destrezas, relaciones de comunicación, organización y  liderazgo, a la vez que implica al alumno en la consecución de una meta común responsabilizándose de ello junto con otros.
 

Aprendizaje de nuevas tecnologías

Vivimos en un mundo en continua transformación. Creemos prioritario el aprendizaje de nuevas tecnologías como respuesta a las exigencias de nuestra sociedad y poder entender y comunicarnos utilizando otro más de sus lenguajes.
 

Formación social

Vivimos y actuamos en una sociedad muy compleja.
En nuestra acción educativa queremos acompañar a cada alumno en su aprendizaje de querer, aceptar, renunciar, ser tolerante y respetuoso, trabajar por lograr un mundo más justo, más verdadero y más libre cuidando el entorno humano y natural.

Recogemos palabras de María Ward que definen la finalidad de su tarea educadora. Después de señalar los peligros causados a las jóvenes por las enseñanzas erróneas, pérdida de la moral y el desenfreno dice a sus compañeras: “Los peligros mencionados pueden ser contrarrestados cuando los jóvenes son educadas conjuntamente en prácticas religiosas y en muchas y largas pruebas en toda virtud. Entonces no serán sólo espectadoras de lo que sucede en el mundo, sino que tomarán algo en sus propias manos; algunas serán capaces de dedicarse a aquellas obras por las que se sienten más aptas, darán su amor no sólo a los más ricos, sino que se brindarán por la salvación de todos”.

Lograr que nuestros alumnos no sean meros espectadores de lo que sucede en su entorno, ya sea la familia, el colegio, los amigos, la naturaleza... sino que sean capaces de poner en juego todas sus capacidades y creatividad para lograr un ambiente más humanizado, es ir construyendo el Reino de Dios  y es ir consiguiendo la realización de su propio proyecto personal.
 

Formación religiosa

La tarea fundamental de la educación se realiza a través de la enseñanza. Pero no podemos reducirla a comunicar y a enseñar “a aprender” ciencia, sino que La Congregación de Jesús es, respetuosa con la libertad de todos, promueve la reflexión sobre la fe en Jesucristo, la celebración y la vivencia de la misma. Creemos que el modelo de persona que representa Jesús de Nazaret vale la pena transmitirlo como un camino de libertad y de servicio a la Comunidad Cristiana desde una doble perspectiva:

  •  Ofreciendo respuestas a las inquietudes sociales, religiosas y pastorales de los profesores, familias, alumnos creyentes y personal no docente.
  • Con una enseñanza religiosa escolar que supone:
    • El estudio de la religión católica.
    • Un conocimiento del Jesús histórico y de su mensaje de salvación que facilita la posibilidad de plantearse la propia existencia según el Evangelio y de progresar hacia el compromiso cristiano.



Desde el Departamento de Pastoral se ofrecen la realización y expresión de la fe a través de:

  • La oración.
  • La Eucaristía y otras celebraciones sacramentales.
  • La vivencia especial de las fiestas y tiempos litúrgicos.
  • Catequesis.

Los objetivos generales del Departamento de Pastoral son:

Favorecer la experiencia de un Dios personal que está siempre con nosotros especialmente en la persona de Cristo.


Desde esta experiencia pretendemos que nuestros alumnos/as no se cierren sobre sí mismos y se abran a la bondad, sinceridad y al amor sin ningún temor. Esta apertura hacia Dios y hacia el mundo les irá capacitando para asumir riesgos y poder elegir, en el momento oportuno, con madurez y responsabilidad una profesión y un estilo de vida.


Trabajar actitudes para “buscar siempre” en discernimiento continuo, vivir en verdad.

María Ward nos dice: “Verdad es hacer bien lo que tenemos que hacer.”; “Muéstrate como eres y sé como te muestras”.

No todo lo que aparece como don, camino de felicidad o como esencialmente necesario es auténtico don, sino a menudo todo lo contrario. “Examinadlo todo y quedaos con lo bueno” (1 Tes. 5, 21). La capacidad de reconocer la verdad y la integridad de carácter, para actuar de acuerdo con la verdad reconocida, son expresiones de haber logrado una madurez personal.
 

Integrar la fe y la vida

El centro escolar ayuda a los creyentes a integrar la fe y la vida mediante la oración y el servicio, la celebración sacramental y el compromiso social. Para el creyente, la fe es una manera de entender y vivir la vida teniendo como único punto de referencia absoluto la persona y el mensaje de Jesús que nos congrega en Iglesia. Modelo de persona creyente para el cristiano es María, Madre de Jesús y Madre de la Iglesia.


Testimoniar la vida

Laicos y religiosas trabajamos conjuntamente  en la formación religiosa. La mejor manera de presentar este camino al alumnado es la del testimonio vivo de una fe que presupone la promoción de unos valores y unas actitudes específicamente evangélicas. Éste es nuestro empeño cotidiano.

 

Metodología

La educación que ofrecemos a nuestros alumnos/as implica estar siempre en constante búsqueda de la metodología didáctica más conveniente, aquella que nos llevará a la consecución de los objetivos educativos por el camino más eficaz y más enriquecedor. Para ello partimos del estudio del contexto de aprendizaje que nos ayudará a decidir cuál es en cada caso el mejor método.

En la puesta en práctica de la metodología, procuramos tener en cuenta los siguientes aspectos:

  • Estudio de los resultados de la investigación educativa y de las posibilidades de su aplicación a nuestra realidad.
  • Adaptación a las posibilidades reales del colegio y a las necesidades del alumno/a.
  • Fomento de la actividad e implicación personal de los alumnos/as.
  • Evaluación constante de las experiencias de innovación realizadas.


El eje central de nuestra metodología lo situamos en la experiencia básica de afectividad que llevará al alumno/a a:

  • la construcción de su persona, ejercitando la capacidad de discernimiento y reflexión,
  • y a una acción comprometida con la Iglesia y la sociedad.

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